Mucha gente se pregunta cómo es posible que con 5.273.600 parados la estructura básica del país se mantenga en pie. La situación es dramática. La tasa de paro actual asciende al 22,85% y se aproxima a la de los peores años del gobierno de Felipe González, cuando alcanzó el 24,55% en 1994. Lo cierto es que en aquellos nefastos años la población española era más pequeña y el método de cálculo totalmente diferente. Según un análisis del Banco de España, si el paro de aquel año se calculase con los criterios actuales equivaldría al 18,2%, lo cuál nos da una magnitud de la gravedad del problema. En la actualidad, sin embargo, la cifra se cocina con sofisticada ingeniería estadística y aún así supera los cinco millones de parados.

Pero, ¿por qué no hay un estallido social? Según esta entrada publicada por Aurelio Jiménez en El blog Salmon, la razón es triple: un papel sobreprotector de la familia, la economía sumergida y la espera de tiempos peores.
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