Vivimos tiempos interesantes en el mundo de la mensajería móvil. Desde que empezó el año hemos visto como ha aparecido un nuevo contendiente en la mensajería instantánea. Se trata de Telegram. Parecía un intento más, por parte de una empresa, para desbancar a la todopoderosa whatsapp. Pero creo que telegram ha llegado para quedarse y, por qué no, para sustituir a whatsapp.

telegram vs whatsapp

¿qué es Telegram?

No voy a entrar en una descripción detallada de telegram. Mucho se ha hablado de él en distintas publicaciones como “Telegram, la mensajería instantánea desde móvil o pc“, “Comparativa entre WhatsApp y Telegram” o “Telegram y los procesos de adopción“, por poner algunos ejemplos.

A simple vista parece una copia exacta de whatsapp: misma interface, mismos iconos, mismo funcionamiento. Este diseño puede ser una de sus virtudes. Los usuarios no tienen que aprender como se usa, ya lo saben. La penetración de whatsapp en el mercado hace que el manejo de la nueva aplicación sea intuitivo y sencillo.

Pero una vez que nos decidimos a usarla vemos que tiene algunas característica adicionales y útiles: chats secretos, grupos de hasta 200 miembros y envío de cualquier tipo de archivo (no solo fotos). Esta última característica es la que percibo como una de sus cualidades clave. Ya no es necesario enviar archivos a través de otros servicios como dropbox, google drive o evernote. Podemos prescindir incluso de los servicios de correo electrónico.

Pero lo que realmente me ha hecho adoptar este servicio es su diseño multiplataforma. Funciona en Android en iOS, nada extraño en los tiempos que corren. Pero también tiene apps para los equipos de escritorio (windows, linux…). Y esto si es un avance. Ya no dependemos de tener cerca un terminal móvil.

Un ejemplo en las aulas

Pongamos un ejemplo. Normalmente suelo enviar documentación a mis alumnos por internet, evitando el gasto inecesario de fotocopiadora y aumentando la velocidad de difusión. Hasta hace poco mi procedimiento de envío era el siguiente:
Redactaba el documento en el ordenador (en word o libreoffice). Una vez terminado creaba una copia en pdf y lo enviaba por correo electrónico o subía el enlace a mi blog. Hasta aquí todo bien, ¿verdad?. Mis alumnos tenían alguna dificultad en recibir los mensajes: no tenían el hábito de revisar el correo, no disponían de un ordenador, tenían que imprimir los documentos…

Intenté enviar por whatsapp avisos de la existencia del nuevo documento. Enviaba un enlace a dropbox para que se lo descargaran. Volvían a tener problemas para descargar el archivo.

Posteriormente intenté enviar una copia directamente a whatsapp. Esta aplicación sólo permite enviar fotografías. La conversión de un documento a fotografía me obligaba a dedicar un tiempo adicional a la conversión de formatos, aumentando también el tamaño de los archivos.

Resumiendo, cada vez que genero documentación para mis alumnos tengo que dedicar un tiempo adicional a la conversión de archivos que no aporta ningún valor añadido.

Telegram permite hacer todo esto de forma directa. Ahora envío los documento desde el portátil o la tableta (no estoy anclado a un dispositivo con linea telefonica). Tengo sincronizados todos los dispositivos en tiempo real y el feedback con los alumnos es más directo.

¿y ahora qué?

Muchos otros han intentado antes destronar a whatsapp (line, viber…). ¿lo conseguirá Telegram? No tengo la bola de cristal para adivinar tal cosa. Pero la velocidad con la que se está extendiendo su uso y el valor añadido adicional aportado por el servicio hacen pensar que telegram ha llegado para quedarse y dar bastante guerra.